Diócesis de San Pedro Sula, Honduras.
 
 
Documentos / Plan Formativo del Bienio de Pastoral
 



V. OBJETIVOS ESPECÍFICOS Y MEDIOS EN LAS DIVERSAS

DIMENSIONES DE LA FORMACIÓN

La formación para el ministerio presbiteral tiene varias dimensiones: humana, comunitaria, intelectual, espiritual, y pastoral que están íntimamente unidas entre sí. En el proceso formativo del Seminario no deben considerarse como elementos independientes o capítulos sucesivos. Todas ellas han de estar simultáneamente presentes a lo largo de dicho proceso y, sobre la base de la formación espiritual, guardan entre si una perfecta armonía y unidad pedagógica.

Este plan recoge los objetivos y medios más propios y específicos de la etapa del bienio. Presupone el Plan Formativo del Seminario Mayor y el nivel de madurez alcanzado por quienes han concluido la formación en el seminario.

1. Dimensión Humana

1.1 Objetivos

1. Verificar el grado de personalización
Confrontar la maduración adquirida en el seminario con la nueva situación, más abierta y realista, y con las nuevas responsabilidades, para conocer el grado de personalización o interiorización alcanzado.

2. Administrar responsablemente la propia vida
Administrar la propia vida, en la elección de prioridades, toma de decisiones, cumplimiento de las responsabilidades asimiladas y en la distribución armónica del tiempo para el trabajo, la oración y el descanso, incluido el suficiente y debido tiempo de vacaciones anuales.

3. Amar desde el don de sí a los demás
Asumir, integrar y desarrollar la afectividad y la sexualidad, de un modo estable y sereno, desde el amor de donación y servicio a los demás, expresión del celibato por el Reino de Dios, y no desde un amor posesivo, utilitarista o inestable.

4. Empatizar con los gozos y dolores de las personas
Adquirir una sensibilidad social y ética que le haga capaz de empatizar cordialmente con las alegrías y tristezas, dolores y esperanzas de las personas concretas y con las nobles aspiraciones de justicia y solidaridad de los grupos humanos más empobrecidos.

1.2 . Medios

• Un proyecto personal que programe un ritmo de vida saludable y un horario armónico de trabajo, oración y descanso, y contemple formas y tiempos de revisión de vida o examen de conciencia.

• Ejercicios diversos, personales o grupales, de conocimiento, aceptación y valoración de sí mismo, de discernimiento de los propios estados psicoafectivos y de elaboración de respuestas constructivas.

• Ámbito de libertad adulta para hacerse cargo de diversas tareas pastorales, bajo la propia responsabilidad.

• Cercanía física y afectiva con los pobres y excluidos, escucha paciente de sus angustias y esperanzas y apoyo en sus justas reivindicaciones.

• La organización de días de descanso, convivencia, visita a la familia y un mes de vacaciones (C283 § 2; 533 § 2) debidamente coordinado con el párroco.

2. Dimensión Comunitaria

2.1 Objetivos

1. Incorporarse gozosamente a la Diócesis
Incorporarse a la comunidad diocesana, con un conocimiento vivo y cercano, con un profundo sentido de pertenencia y con un gozoso espíritu de comunión y servicio hacia las personas.

2. Vivir la experiencia de fraternidad
Vivir la experiencia de fraternidad con los compañeros de bienio y con los presbíteros en el ámbito parroquial, zonal y diocesano, fraternidad expresada en la oración, en la caridad y en la cooperación.

3. Desarrollar el sentido de comunión de bienes
Desarrollar en sentido de la comunión de bienes, cuidando las cosas de la casa y de la parroquia, usando bien los medios de apostolado, informando de los ingresos y gastos habidos.

4. Construir la comunidad cristiana
Orientar la acción apostólica a la construcción de la comunidad cristiana, animada por la espiritualidad de la comunión y sostenida por los organismos de comunión y coordinación.

2.2 Medios

• La programación, la coordinación y la evaluación del trabajo pastoral en la parroquia.
• La asistencia a los encuentros del clero hondureño y la participación en las reuniones presbiterales de zona o de diócesis, aunque aún no sean presbíteros, a no ser que en algún caso el obispo indique lo contrario expresamente.
• La práctica de la revisión de vida, de la corrección fraterna, del compartir espiritual en momentos programados o espontáneos.
• Garantizar un mínimo de encuentros como la oración de laudes al iniciar el día, el almuerzo juntos cuando se está en casa y la convivencia, antes del descanso, terminado el trabajo

3. Dimensión intelectual

3.1 Objetivos

1. Continuar la formación permanente
Mantener vivo el aprecio y la dedicación al estudio y a la lectura, motivado ahora por la misma experiencia pastoral y como medio de formación permanente.

2. Dar en el apostolado lo aprendido
Utilizar, en las tareas pastorales, las herramientas y los conocimientos adquiridos durantes el ciclo filosófico y teológico

3. Estudiar ordenadamente el diaconado y presbiterado
Estudiar, de nuevo, de una manera ordenada y completa todo lo que se refiere al diaconado y presbiterado en sus aspectos teológicos, litúrgicos, morales y canónicos.

4. El aprendizaje del Ingles
Estudiar el inglés en centros académicos oficiales o personalmente con métodos modernos adecuados de manera que lleguen a leerlo y hablarlo como segunda lengua.

3.2 Medios
• La preparación conveniente de las homilías, predicaciones, catequesis o clases que deban impartir evitando toda improvisación.
• La asistencia a la semana de formación permanente del clero, que para los diáconos tuene carácter obligatorio.
• El estudio de las materias y la redacción de los trabajos académicos que indica el “plan de estudios del bienio”
(apéndice 4).

4. Dimensión espiritual

4.1. Objetivos

1. Fortalecer y consolidar la espiritualidad presbiteral
Consolidarse en el conocimiento y vivencia de la espiritualidad propia del clero diocesano secular, según la cual, el ejercicio mismo del ministerio, animado por la caridad, es expresión y medio de vida espiritual.

2. Fundamentar la unidad de vida
Fundamentar aquella unidad de vida propia de quien, superando toda dicotomía u oposición, integra armónica y establemente la oración y la acción, el silencio contemplativo y la solícita preocupación por los demás, el ministerio de enseñar, santificar y regir.

3. Orar personalmente de manera habitual
Madurar en la vida teologal de tal manera que la oración personal sea una actitud y un ejercicio estable, a ejemplo de Jesús, para estar con el Padre escuchando su Palabra, acogiendo su voluntad y hablándole de sus hijos a quienes servimos.

4.2 Medios

• La participación o la presidencia, según los casos, en las celebraciones litúrgicas, cuidada con esmero y vivida con fe
• La lectura orante de la Palabra (lectio divina), diaria y prolongada, según el método tradicional, actualizado y renovado.
• Las diversas formas de acompañamiento espiritual descritas en el Capitulo VI.
• Las mismas acciones pastorales, animadas por la caridad, realizadas en comunión con el Señor y motivadas por el bien de los fieles.
• La preparación inmediata al diaconado y al presbiterado como un tiempo fuerte de oración, reflexión y meditación, guiado por un director experimentando y no inferior a ocho días completos.

5. Dimensión pastoral

5.1 Objetivos

1. Integrarse en la acción pastoral de la diócesis
Integrarse en la acción pastoral de la diócesis conociendo, asumiendo y poniendo en práctica sus objetivos y líneas pastorales.

2. Alcanzar un conocimiento de la vida parroquial
Alcanzar un conocimiento práctico de todos los aspectos que implica el buen funcionamiento de una parroquia.

3. Manifestar y perfeccionar su capacidad pastoral
Manifestar y perfeccionar su capacidad de ejercer el ministerio diaconal y prepararse para el ministerio presbiteral en su triple función.

5.2 Medios

• La lectura y la asimilación de los documentos que recogen las prioridades, objetivos y líneas de acción, modelo de parroquia, organismos de coordinación, etc.
• La distribución de responsabilidades y tareas, la programación de las mismas y su evaluación periódica, bajo la guía del párroco.
• El ejercicio planificado del diaconado en su triple función: el anuncio de la palabra, el servicio del altar y, sobre todo, el ministerio de la caridad.
• La promoción, formación y cuidado de los agentes de pastoral, especialmente de las vocaciones al ministerio presbiteral.

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