I. BREVE HISTORIA
El año 1994 fue un año de dolor y de gozo para
la diócesis de San Pedro Sula. Dolor por los sucesos
relacionados con la muerte de un sacerdote. Gozo por el nombramiento
del nuevo obispo el 30 de noviembre. Y con dolor y gozo nació una
experiencia de inserción y formación pastoral
para los seminaristas que terminaban su proceso en el seminario
mayor interdiocesano Nuestra Señora de Suyapa.
Los tres seminaristas que cursaban el último año
de teología, Edwing Guardado, Francisco Sánchez
y José A. Canales manifestaron su preocupación
y sus preguntas sobre su incorporación a la vida y misión
de la diócesis y sobre la forma de acompañamiento
y apoyo que tendrían.
El P. Roberto Coyne, M. M., Párroco de la Parroquia
Sagrado Corazón de Jesús con sede en el Barrio
Las Palmas (San Pedro Sula), sentía estas mismas preocupaciones
y concibió la idea de que los seminaristas hicieran
una experiencia de fraternidad y de aprendizaje pastoral suficientemente
larga viviendo juntos con un sacerdote y trabajando pastoralmente
en un sector popular.
Esta idea fue madurando en la oración y el diálogo
hasta convertirse en un proyecto que se inicio el 15 de enero
del año 1995. Los puntos principales eran:
• Vivir y trabajar en el sector de las Palmas, bajo
la dirección y acompañamiento del P. Roberto
Coyne, M.M.
•
Vivir la experiencia de fraternidad presbiteral compartiendo
la convivencia, la oración y el apostolado.
•
Determinar la forma de trabajo pastoral en diálogo y
según las necesidades y su finalidad formativa.
•
Recibir la ordenación del diaconado y presbiterado a
lo largo de la experiencia.
El 3 de febrero de 1995 es ordenado obispo
Mons. Ángel
Garachana Pérez, quien aprueba y apoya esta experiencia
y determina que los seminaristas de la diócesis, al
terminar su formación en el seminario mayor, tendrán
un “bienio de pastoral” viviendo y trabajando con
un sacerdote párroco en una parroquia y participando
tanto en las reuniones del clero hondureño como en las
de todo el presbiterio.
Desde entonces, todos los seminaristas de la diócesis
de San Pedro completan su formación inicial con el “bienio
de pastoral”, a lo largo del cual reciben el ministerio
del diaconado y presbiterado.
Esta modalidad de “bienio de pastoral” tiene ya
doce años de funcionamiento. Al redactar su “plan
formativo” reconocemos los frutos que ha producido, aprendemos
del camino recorrido y reafirmamos su validez y continuidad.
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