Diócesis de San Pedro Sula, Honduras.
 
 
Organización / Pinceladas sobre la situación de la Diócesis de San Pedro Sula
 


Situación de la Diócesis de San Pedro Sula


Para el Consejo Pastoral Diocesano
17 de mayo de 2008

Introducción


Se nos ha explicado la naturaleza, características, fines, componentes, etc. del Consejo Pastoral Diocesano.

Hemos comprendido su carácter eclesial diocesano. Es un organismo que expresa y realiza la comunión misionera o la misión comunitaria de la diócesis.

Para su buen funcionamiento es preciso que sus miembros tengamos un conocimiento de toda la diócesis y una sensibilidad diocesana, no reducida a mi comisión, comunidad o parroquia.

Para contribuir a formar ese conocimiento y sensibilidad, les ofrezco unas grandes pinceladas sobre la situación actual de la diócesis, a manera de un cuadro de pintura “impresionista”.

1. Iglesia en una situación caracterizada por el cambio cultural

La diócesis de San Pedro Sula vive inmersa en una situación cultural caracterizada por el cambio. Este cambio la afecta y la interpela.

Aparecida ha descrito el momento de América Latina como una época de cambios profundos, rápidos, globales y complejos. Incluso llega a hablar de “un cambio de época”. (Lean detenidamente la 1ª Parte del Documento. Los esquemas que yo he elaborado les dan una visión sintética y de conjunto).

Honduras no queda la margen de estos cambios, aunque aún no tengan en ella la misma fuerza que en otras naciones. Y dentro de Honduras, la costa norte es donde más se sienten estos cambios, juntamente con la capital del país.

Pongo algunos ejemplos.


2. Situación de crecimiento

2.1 Crecimiento poblacional

Los análisis estadísticos indican que la costa norte es la zona de mayor crecimiento poblacional. El municipio de Choloma tiene crecimiento del 8% y Villanueva del 7%.

No sólo crecen las ciudades con las colonias de invasión, la ocupación de los bordos y las lotificaciones o residenciales planificadas sino que también se forman núcleos poblacionales rurales. (Ejemplo: Palma Real)

Este crecimiento reclama unas exigencias pastorales urgentes y amplias:
• Atención pastoral en la asistencia sacramental, sobre todo dominical.


• Formación de comunidades, agentes de pastoral, etc. en los nuevos grupos humanos.
• Construcción de locales: iglesias, salones, etc.

Pero tenemos la sensación de estar “desbordados” y no llegamos con la agilidad y con la atención que los nuevos grupos humanos necesitan.

2.2 Crecimiento eclesial

Crece el número de católicos que viven la fe de una manera “eclesial”, es decir, participando consciente y activamente en la vida y misión de la Iglesia, aunque disminuye el número de los que se llaman católicos. El crecimiento evangélico es significativo.

Crecimiento del número de sacerdotes, por la ordenación de sacerdotes hondureños y por la venida de misioneros, aunque aún es muy escaso el número para la población que deben atender.

Crecimiento del número de religiosas en la diócesis, que está en torno a 140. Están presentes todas las congregaciones de fundación hondureña.

Crecimiento vocacional importante. En este momento hay 43 seminaristas mayores y en torno al centenar de adolescentes y jóvenes en proceso de discernimiento, en el seminario menor o en sus casas.

Crecimiento del número de parroquias. Terminaremos el año con 40 parroquias, ya que espero erigir cuatro nuevas en estos meses. Pero son parroquias muy extensas o muy pobladas. Si hubiera más sacerdotes se podrían hacer más parroquias.

3. Situación organizativa casi consolidada
La diócesis se ha esforzado en los últimos cuatro años por tener de una manera estable los diversos organismos de comunión y de misión.

Aún nos quedan “algunos cabos sueltos” pero podemos decir que la diócesis no está desarticulada sino que es una diócesis organizada, coordinada y bien orientada:

• La diócesis esta dividida en cuatro zonas pastorales, que tienen sus estatutos, consejos, comisiones, etc. Están ya funcionando como una realidad constituida.
• Consejos pastorales en los diversos niveles de comunidad local, parroquial, zonal y diocesana. Nos faltaba de poner en marcha el CPD y ésta es ya la primera reunión del CPD según los nuevos estatutos.
• Comisiones y departamentos pastorales. Están funcionando todos estos años unas 14 comisiones diocesanas. Y este año he constituido los cuatro departamentos en los que las hemos agrupados. Hay que dar seguimiento a esta nueva estructura para consolidarla.
• Estatutos: tenemos los estatutos de los consejos ya aprobados. Me falta aprobar los estatutos de todas las comisiones según el modelo ofrecido, para que haya unificación.
• Plan Pastoral Diocesano: el 13 de mayo del 2007, después de un intenso trabajo, promulgué el Plan Pastoral Diocesano para un trienio.

4. Una Iglesia de discípulos, misioneros, en comunión

Nuestra diócesis, de diversas maneras, se ha preguntado ¿qué dices de ti misma? ¿Cómo te identificas? ¿Cómo quieres presentarte a los demás? Nuestra respuesta va en perfecta sintonía con las opciones de Aparecida.

4.1 Discípulos de Jesucristo

La teología espiritual y la experiencia nos enseñan que no basta cuidar los medios, las prioridades, la organización, etc. sino que lo primero que debemos cuidar es la persona del fiel cristiano, que pone unos medios, para unas opciones, en un marco organizado.

Es decisiva la calidad, la formación y la santidad de la persona, del cristiano. Esto es lo que llamamos espiritualidad. El espíritu que anima la vida toda del creyente.

Honduras es un pueblo religioso. El sentido religioso de la vida es como su “humus”, su sustrato. Tiene sed de Dios, de lo divino, lo espiritual. Esta dimensión religiosa es “ambigua” y con frecuencia se expresa en formas mágicas, santería, nuevos fundamentalismos cristianos, etc.

Nuestra diócesis debe discernir esta “religiosidad” y ofrecer una auténtica espiritualidad cristiana. Esto lo estamos haciendo desde la clave del discipulado, el seguimiento de Jesucristo como adhesión personal al Señor, comunión de vida con Él, configuración interior, imitación de su estilo de vida.

4.2 Misioneros de Jesucristo

Tenemos la conciencia de que es toda la Iglesia la que continúa la misión del Señor. Hemos desarrollado la convicción y la práctica de que todos somos misioneros, agentes activos de la pastoral de la Iglesia.

El dinamismo de nuestra Iglesia hoy es posible por los laicos implicados en sus diversas tareas, en las “diversas pastorales” en las que se despliega la acción pastoral de la Iglesia.

Experimentamos algunos retos a los que no estamos respondiendo debidamente. Hay ámbitos influyentes en la vida de la sociedad a los que llegamos de manera muy débil. Llamo la atención sobre:
• El ámbito empresarial.
• Los obreros de las maquilas.
• La universidad.
• El mundo de la justicia.

Creo que debemos acentuar en nuestra pastoral:
• La evangelización. Aparecida nos llama a pasar de una pastoral de conservación a una pastoral de evangelización.
• Los procesos de iniciación catequética de adultos no bautizados y de adultos bautizados pero alejados.
• La pastoral social coordinada e integral.

4.3 Iglesia de comunión

Estamos siendo, viviendo y construyendo una Iglesia de comunión en la que todos somos miembros vivos y activos y participamos corresponsablemente.

Hemos desarrollado y organizado una comunión de círculos concéntricos: comunidades eclesiales, comunidades locales, parroquia: comunidad de comunidades, zonas y diócesis.

Adjunto los dos gráficos de los que me he servido en diversas reuniones para explicar esta Iglesia de comunión.



Necesitamos seguir reflexionando teológica y pastoralmente sobre la identidad y características de nuestras comunidades eclesiales y de una parroquia comunidad de comunidades. Y es preciso que estas opciones pastorales configuren realmente la vida de la parroquia, su organización, sus planes y la distribución del tiempo de sus responsables.

5. Una Iglesia samaritana

La vida digna y plena de todos, especialmente de los pobres, ha sido una preocupación de nuestros corazones y una prioridad de nuestros planes pastorales. ¡Hay tantos golpeados, abandonados, heridos, votados a la orilla del camino! Hemos confesado que queremos ser una Iglesia samaritana: mira de cerca, se conmueve y actúa.

La diócesis está realizando una intensa y variada pastoral social como lo muestran algunos indicadores:
• Pastoral de la salud: hogares de ancianos, consultorios y dispensarios, centros de atención a enfermos de VIH/SIDA, centros de medicina alternativa, formación de agentes de salud, etc.
• Pastoral educativa formal y “no formal”.
• Pastoral penitenciaria en las cuatro cárceles que hay en la diócesis.
• Proyectos agrícolas…
• Proyectos de viviendas…
• Defensa de los derechos humanos, justicia…
• Caritas Diocesana.

A pesar de lo que hemos logrado, no podemos afirmar que la pastoral social haya alcanzado en la conciencia de los fieles la importancia que le corresponde, no está debidamente organizada y consolidada en las parroquias, no hemos logrado una comisión diocesana que abarque todas las pastorales, implique a todas las parroquias y que sea una escuela y taller de análisis de la realidad y de elaboración de respuestas.

6. Situación económica de la diócesis

Vivimos al día. No disponemos de un capital de reserva ni poseemos acciones ni tenemos propiedades productivas que garanticen la economía de la diócesis por unos años.

La aportación más importante es la de los fieles en las parroquias. Nuestros fieles son generosos.

Existe una “Fundación de Cooperación Eclesial” que tiene un capital cuyos intereses pasan a la diócesis. El capital semilla se ha formado por la donación del diezmo de las ganancias netas de las empresas que forman la “Fundación”.

Recibimos ayudas exteriores sobre todo de “ADVENIAT” para el área de pastoral intraeclesial y de diversas autonomías de España para proyectos sociales. Los gastos principales están en los agentes de pastoral a tiempo completo: sacerdotes y religiosas, y en la formación de los seminaristas.

Otro concepto importante de gastos son los carros y combustible.

Dado el crecimiento poblacional la diócesis invierte una gran cantidad en compra de terrenos y construcción de Iglesias, capillas, casas curales, salones parroquiales. Es mucho lo construido cada año. Pero poco a poco estamos dejando bien dotada a la diócesis de los lugares necesarios para la pastoral.

Debemos caminar a un mayor autofinanciamiento y a una consolidación de la organización económica: inventarios, presupuestos, consejos de economía.

Conclusión:

Basten estas pinceladas para conocer un poco más a la diócesis, para apreciarla y amarla ya que es nuestra Iglesia, nuestra familia y para animarnos a realizar con diligencia la tarea encomendada como miembros del consejo pastoral diocesano.


+ Ángel Garachana Pérez, CMF
Obispo de San Pedro Sula




 
© 2008 Todos los derechos Reservados Diócesis de San Pedro Sula, Honduras