| |
Ver articulos anteriores
Por: Josué Dany Hernández Guzmán
Una de las lecturas que me entusiasmó siempre fue Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes. He leído varias veces la obra cumbre del Manco de Levanto y ciertamente a cada nueva lectura descubro algo nuevo, oculto, luminoso y aleccionador.
Siempre tomo el libro en tiempo de Pascua, como el que vivimos ahora en la Iglesia. Pascua significa “paso”, paso de la muerte a la vida, de la esclavitud a la libertad de los hijos de Dios en Jesucristo Señor Nuestro. Pero… ¿Por qué el hábito de leer Don Quijote por Pascua? Hay dos razones, una principal y otra secundaria.
La secundaria es que el 23 de abril (siempre estamos en Pascua para esa fecha) es día del idioma castellano en honor precisamente a Cervantes, ilustre maestro de la lengua, tal como lo es Shakespeare para la lengua inglesa, Virgilio para la lengua latina, Goethe para la alemana y Dante para la italiana. Leo El Quijote por estas fechas en honor a Cervantes.
La principal es que El Quijote ¡Es un libro pascual! La iglesia nos invita a vivir esta cincuentena pascual con alegría, con esperanza, con utopía (¡pobre palabra tan vapuleada!), con humor y confianza. Pues bien, todo eso lo encuentro en El Quijote, y a manos llenas.
Ciertamente he reído a carcajadas con las locuras del Caballero Andante y los razonamientos y acciones de su buen escudero, Sancho Panza. El Quijote es utópico, es pascual, es alegría y refleja el deseo y esperanza de la humanidad de “deshacer entuertos” y luchar por la justicia, la libertad y la dignidad del ser humano.
Algunos dirán que es un libro muy largo, con un lenguaje difícil, que no se entiende, etc. Yo les doy las siguientes sugerencias para su lectura:
- Lean el libro despacio, cabalgando con Don Quijote y Sancho. No lo lean a la carrera y “para terminarlo”. Tómense su tiempo.
- Quien lee El Quijote no lee un libro, sino varios libros.
- Busquen una edición que no tenga letras minúsculas, pero que sea completa. No vale la pena leer un “resumen” que mutila la historia y nos quita algunas partes inolvidables. Les recomiendo la mejor edición que es la que sacó a la luz la Real Academia Española para conmemorar el IV centenario de la publicación del Quijote (la primera parte, en 1606).
- Recordar siempre que Don Quijote está loco. Esto, que en ocasiones fácilmente se nos olvida al leer la novela, nos hará doblarnos de la risa.
- ¡Reir y reir! El Quijote es un libro para gozarlo y quitarle su velo de libro “académico” que hace que los jóvenes no quieran leerlo por temor a que sea muy profundo o aburrido.
El Quijote buscaba la justicia y el derecho en un mundo que no lo entendía. El cristiano también debe ser centinela del mañana, caballero del buen Señor Jesús. ¿No has leído Don Quijote de la Mancha? Te felicito… todavía tienes en el mundo un placer por descubrir.
|