Ver
articulos anteriores
Por : Josué Dany Hernández Guzmán
La alegría del evangelio de nuestro Señor Jesucristo se dilata en los corazones que atesoran la amistad. Pasa otro 14 de febrero para muchos de nosotros y algunos con la nostalgia de encontrar un amigo sincero, un camarada, alguien que sienta con uno.
La amistad, les respondía a unos jóvenes, es una fiesta que implica la unión de dos corazones en un solo sentir y latir. Tomemos el ejemplo de un texto que por desgracia no aparece en la liturgia de la palabra de la Iglesia y que sería bueno reivindicarlo por su hermosa descripción de la amistad. Me refiero a la amistad de David con Jonatán.
Podemos leer el texto en 1 Samuel 18, 1-4. Cuatro versículos que podemos hacer como lectio para nuestra meditación de la amistad. Meditemos versículo por versículo.
18, 1. Jonatán se encariñó con David y llegó a quererlo como a sí mismo. Querer a alguien como a sí mismo nos recuerda las palabras de Jesús: “ama a tu prójimo como a ti mismo”. La amistad es querer al otro con la misma intensidad, calidad e interés con que pienso y me trato a mí mismo.
18, 2. Saúl retuvo entonces a David en casa, es decir, que el rey, al darse cuenta, al igual que lo hizo su hijo Jonatán, de la valía de David como persona y como amigo, lo retuvo en casa. Esto nos indica el valor que la presencia tiene en el fomento de la amistad. No estoy en contra de los amigos que se hacen por Internet o en las amistades lejanas; pero admito que a mi parecer carecen de la inter-relación que debe ser eje transversal de lo que llamamos amistad. Jesús llamó a los Doce para que estuvieran con Él (Mc 3, 14).
18, 3. La amistad es un pacto tácito (o explícito en el caso de David y Jonatán), pero no es algo jurídico, es algo importantísimo porque es algo invisible a los ojos (Lean por favor El principito de Antoine de Saint-Exúpery); es algo del corazón. Se vuelve a mencionar que Jonatán quería a David como a sí mismo. (lo que indica su importancia).
18, 4. Vemos un gesto grandioso de Jonatán a David. David acaba de matar a Goliat (ver 1 Samuel 17) y lo hizo sin tener equipo militar. Así que Jonatán le obsequia los arreos militares. Gesto de ayuda, de cooperación, de interés y de noble deseo de apoyar al amigo.
La historia de Jonatán y David es una hermosa historia de amistad, con un final triste (1 Samuel 20 y 23 y 2 Samuel 1). Un ejemplo maravilloso de amistad en el Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento tenemos un ejemplo insuperable de amigo. Es aquel que dijo: No hay amor más grande que dar la vida por sus amigos (Jn 15 13).
|