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Por: Josué Dany Hernández Guzmán
Hola amigos: en primer quiero pedirles disculpas por la tardanza en agregar un nuevo artículo a las “Reflexiones”. Estuve muy enfermo algunas semanas y no había podido escribir nada. Ahora que he recuperado la salud (¡Gracias, Dios!), puedo tomar el teclado para escribir de nuevo.
Quería comentarles de una forma antigua y siempre nueva de leer y orar con la Sagrada Escritura. Hablo de la Lectio Divina (se pronuncia “leksio divina”), un método en cuatro pasos por medio del cual, como una escalera, podemos ir subiendo peldaños hasta alcanzar La preciosidad de la Palabra de Dios y su importancia para la vida cristiana, cosa que, por lo demás, bien merece algún esfuerzo por nuestra parte.
La Lectio Divina consta de cuatro pasos, los que se hacen uno a la vez:
En primer lugar se hace la lectura (lectio) de un pasaje de la Biblia, precedentemente escuchado; en este primer momento, intentamos comprender el texto tal y como se presenta, sin la pretensión de extraer de él en seguida mensajes y conclusiones.
Después viene la meditación (meditatio) sobre el texto, respondiendo a esta pregunta: ¿qué me dice Dios a mí, o a nosotros, a través de este texto? Ahora sí que intentamos escuchar a Dios que nos habla y acogemos su voz.
Luego viene la oración (oratio). En este tercer paso respondemos a la pregunta: ¿Qué me hace decirle a Dios este texto?
El texto puede suscitar en nosotros varios tipos de oración: alabanza, profesión de fe, acción de gracias, adoración, petición de perdón y de ayuda.
El cuarto paso de la lectura orante es la contemplación (contemplatio). En este momento moramos en la Palabra y profundizamos en la comprensión del misterio de Dios y en su designio de amor y de salvación; al mismo tiempo, nos disponemos a acoger en nuestra vida concreta lo que la Palabra nos enseña, renovando nuestros buenos propósitos y la obediencia de la fe.
Resta decirles hermanos lo hermoso que es realizar la Lectio Divina en comunidad, aunque nada impide que la hagamos solos. Es como ir a recoger nances. Entre más personas van, más se recoge y más galana es la cosecha. ¡Anímense en sus comunidades eclesiales a realizar la Lectio Divina!
Les garantizo un renovado amor a la voz de Dios, presente en su Palabra.
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